Los pensamientos negativos hablan en mi cabeza

Los pensamientos negativos hablan en mi cabeza

Los pensamientos negativos hablan en mi cabeza

Me encontraba de repente realizando alguna tarea, y ahí llegaban, sin pedir permiso los pensamientos negativos. "Mi jefe es un déspota", "Tengo que irme de ese trabajo", "El no me quiere, debe estar con otra", "Seguro que ya no me soporta", "Cocino fatal", "Un día de estos incendio la casa",  "No lo voy a conseguir" y así  un pensamiento detrás de otro. Del pasado al futuro; del futuro al pasado y muy poco de presente. ¿Te suena esta situación ¿Te identificas con ella?

Pero hasta que pude llegar a esta conclusión, de que no paraba de pensar, pasaron muchos, muchos años. Fue a raíz de mis estados de ansiedad, que comencé a darme cuenta, primero de que tenía pensamientos casi de forma constante y luego de observar y observarme, que la gran mayoría eran pensamientos negativos, caóticos y repetitivos.

¿Cómo funciona nuestra mente?

Investigando un poco, leí que es el cerebro el que se encarga de estos pensamientos, como si de una torre de control se tratara desde dónde se dirige toda nuestra actividad. La mente trabaja y lo hace todo el tiempo, incluso cuando no hacemos nada. Si te detienes, ella no te acompaña, no se detiene. ¡Pruébalo! Ni siquiera cuando ¡dormimos!

Es como alguien independiente que habita dentro nuestro, de cada uno. Y encima consume muchísima energía. Me agotaba más pensar todo el día, que realizar un trabajo físico.

Mi gran hallazgo personal fue cuando descubrí que nuestro cerebro está programado desde hace miles y miles de años para la supervivencia. Y esa supervivencia se traduce en: "Solo quiero que te mantengas con vida", que no hagas nada, que no cambies, ¡menos! que te arriesgues, a lo que sea.

De ahí esa tendencia tan marcada a lo negativo, a recordarlo y tenerlo tan presente. Los pensamientos negativos se almacenan más rápido y se activan automáticamente. Nos mantienen a salvo. Por lo tanto lo positivo no implica ningún peligro. Entonces no me hace falta registrarlo ni recordarlo una y otra vez.

También debemos sumarle el tipo de reprogramación que hemos recibido en nuestra infancia entre padres, colegio y sociedad. Cómo fueron impactando todos esos mensajes en nuestra mente, casi sin percibirlos. De ahí que no registramos muchos de ellos, y recién tomamos consciencia cuando nos obligamos a observarlos.

Pero tranquilidad porque ¡tengo una buena noticia! Podemos revertir esta tendencia, estos patrones, ya que nuestro cerebro es moldeable y en consecuencia podemos cambiarlo. Podrás dirigir tu mente y enfocarte realmente en lo que quieres y deseas, sin autoboicotearte.

El Mindfulness, atención plena

Sentía que estos pensamientos negativos me estaban limitando y no quería que se convirtieran en un hábito, perjudicando mi autoestima, mi capacidad para lograr objetivos, incluso mis relaciones personales. Entonces me puse manos a la obra y así fue como encontré una herramienta para mí, muy útil, valiosa y económica. El mindfulness. Primero me ayudó a tomar consciencia de que pensaba todo el tiempo, que esa voz no paraba de hablar; después, del tipo de pensamientos que me invadían.

El mindfulness, atencion plena

Y con la práctica regular logré observar y registrar esos pensamientos, no solo en estado meditativo sino también realizando actividades cotidianas. Y poco a poco comencé a cambiar mi forma de relacionarme con ellos, para poder revertirlos descubriendo qué se escondía detrás de cada uno. Decidí cambiar esa situación agotada ya mentalmente, reprogramando mi mente. Cambiando esos pensamientos por otros más fructíferos y por último enfocarme en lo positivo.Esto obviamente requiere entrenamiento, compromiso y constancia. Digamos que un poquito de esfuerzo, eso de lo que tanto huimos.

Así que hoy te invito a realizar un ejercicio de autoobservación, para dejar de ser su esclavo. Llegó el momento de cambiar tu forma de hablarte.

El cerebro toma la forma de la mente sobre la que descansa.  Rick Hanson

Ejercicio de atención plena a los pensamientos

Puedes realizar este ejercicio a diario.

  • Debes buscar un lugar tranquilo para sentarte unos 10/15 minutos.
  • Observa tu respiración y escribe cada pensamiento. El que surja, sin juzgarlo. Por ejemplo: Estoy perdiendo el tiempo.
  • Este ya es un paso muy importante de autoobservación, estarás prestando atención a lo que sucede en tu cabecita.
  • Luego lee todo lo escrito e identifica si predominan los de contenido positivo o negativo y si se repite alguno mucho.
  • Puedes ir también agregando a lo largo del día, los que vayas registrando de forma consciente.
  • Esto te ayudará a clasificarlos para ver cual es tu tendencia. En el caso de que sean negativos aprenderemos poco a poco a transformarlos y de forma dirigida, enfocarte en los pensamientos más constructivos.
"Ni tus peores enemigos, pueden hacerte tanto daño como tus propios pensamientos." Buda

Conviertete en Influenser de tu propia mente. No permitas que sea tu peor enemiga, ¡entrénala y será tu mejor aliada!