Identifica tus fugas energéticas

Identifica tus fugas energéticas

Identifica tus fugas energéticas

Somos seres energéticos con un cuerpo físico, por eso identifica tus fugas energéticas cuanto antes para afrontar cada uno de tus días a tope de vitalidad.

Cuando permitimos que factores internos y/o externos nos desequilibren nuestra energía vital disminuye perjudicando nuestro bienestar. Y ¿sabes qué? ¡Eres la única persona que puede hacer algo para remediar esta situación!

Ladrones de energía según el Dalai Lama

  • Las personas tóxicas: seguramente esto ya lo sabías pero aún así tienes de estas personas a tu alrededor. Si sólo saben quejarse, criticar, derramar todos sus miedos y problemas encima tuyo. ¡Enhorabuena! Ya te has convertido en su cubo de basura.
    Aprende a neutralizar a esas personas, toma distancia prudencial de ellas. Y si no es posible porque se trata de alguien muy cercano, un familiar por ejemplo, no sigas su discurso, ni opines, ni te involucres. Limítate una y otra vez a cambiar de tema, siempre a algo positivo. Una y otra vez hasta que tome conciencia de cómo actúa y si eso no llega, aléjate todo lo que puedas.
    Mereces mantener tu campo energético libre de tantas toxinas y energía negativa.
  • No reconocer momentos de descanso y momentos de acción: en la vida hay momentos para cada cosa. No puede ser que te agotes hasta niveles insospechados porque te has creído un superhéroe o una superheroína sacada de una peli de ciencia a ficción.¡No! No lo eres.
    Así que te recomiendo que descanses. Cuando escuchas tu cuerpo, él siempre te envía señales para que pares, te detengas. ¡Comienza a escucharlo!
    Y lo mismo para los momentos de acción. En ocasiones se presentan oportunidades en las que deberás actuar, pero tendrás que hacerlo en ese momento,¡no en otro! Presta atención, identifica cuáles son y toma acción hoy ¡ya!
  • El desorden:  tener cosas que no nos sirven ocupando espacio; otras fuera de lugar, acumuladas en nuestra habitación, salón o lugar de trabajo hacen que la energía se disperse y también la mente lo haga.
    Aprende a eliminar lo que no te sirve y organiza tus espacios para que nada te distraigas y puedas centrarte en cada momento en lo que realmente compete y lo que realmente es importante.
  • No saber decir NO: este es uno de mis favoritos porque yo era la reina del SÍ. No podía negarme a nada, siempre todo era un sí, porque anteponía los deseos de los demás a los míos. Su propio bienestar al mío.
  • Hasta que un día decidí empezar a escucharme. Las señales eran muy evidentes. Estaba con personas o en lugares o realizando actividades que hacían que me sienta incómoda. Y esa incomodidad sólo la había provocado mi falta de coherencia conmigo misma. Pensar algo y hacer lo contrario.
    Cuando tomé conciencia de esto, comencé a decir NO. Al principio me resultaba un poco incómodo hasta que luego ya me sentí liberada. Te invito a practicar la coherencia siempre con asertividad. No hace falta decir NO, de mala manera. Y ten en cuenta que cómo se sientan y actúen los demás frente a ello, ya es una cuestión de cada uno.
  • No aceptar: tengo que ser sincera. Aceptar, para mí personalmente, es una de las acciones más complejas. Tenemos tan arraigada la idea de que las cosas tienen que ser como nosotros queremos que sean, que aceptar otras posibilidades se convierte en ocasiones en una tarea jodida.
    Mira que batallas valen la pena porque sí puedes cambiar algo y cuales no, y te estás dejando ahí piel y alma sin sentido.
    Cuando de verdad aprendí a fluir, entendiendo que no tengo el control de lo que sucede y aprendí, que muchas veces, que las cosas no salgan como yo quiero o espero es lo mejor que podía pasarme aunque en ese momento no lo entendiera mi vida cambió por completo, sin exagerar.

Ejercicio para identificar qué te carga de energía y qué te la quita

Identifica tus fugas energéticas y haz cosas que realmente te nutran y te ayuden a mantener tu energía vital alta.

Toma un tiempo para pensar y autoindagar qué cosas, actividades y personas disfrutas, te llenan de energía y vitalidad. Y apúntalas en una hoja, del lado izquierdo. Y del lado derecho, apunta qué cosas, actividades y personas te agotan, te quitan energía, te dejan sin vitalidad.

Una vez que termines, observa el cuadro y reflexiona. ¿De cuáles hay más? Ten en cuenta también el tiempo que te demanda cada cosa, para calcular cuánto tiempo inviertes en ellas.

¿Puedes reducir las cosas que te quitan energía?

¿Crees que en tu vida y en tu día a día tienes suficientes cosas que te recargan de energía de las que realmente disfrutas? Si la respuesta en ¡NO! Ya vas tarde.

Empieza hoy a buscar o a retomar actividades que sí te aportan y recupera tu vitalidad cuanto antes.

Conviértete en Influenser de tu propia energía vital y recuerda, ¡nadie lo hará por ti!